EL BOLERO DE LA NIJINSKA

Un día como hoy, 22 de noviembre de 1928, en el Palais Garnier de París, se estrenó Bolero, un ballet comisionado por Ida Rubinstein. Rubinstein siempre quiso ser bailarina, y aunque no tenía una educación formal, logró desarrollar una carrera en la danza (memorable fue su Sheherezada en la coreografía de Mikhail Fokine). Además de esto, era una especie de mecenas y soñaba con tener su propia compañía. Así creó los Ballets de Ida Rubinstein, que contaban entre sus colaboradores a artistas que también habían estado en las filas de Diaghilev.

Escena del Bolero original

La idea de este Bolero en realidad se remonta a 1914, cuando Ravel y el artista Alexandre Benois comenzaron a planear un ballet con aire español, pero la Primera Guerra Mundial interrumpió su desarrollo. Finalmente, esta idea se materializó en 1928, cuando Rubinstein, decidida a tener su obra de aire hispano, le pidió al compositor orquestar algunas piezas de la Iberia de Albéniz para una coreografía. La propuesta la entusiasmaba porque quería presentarse con una danza del carácter sensual que asociaba a la cultura española. Ravel aceptó, pero poco después descubrió que la famosa bailarina La Argentina estaba planeando usar esa música para un espectáculo. De esta forma, entre julio y octubre de ese año, Ravel compuso una pieza original: un bolero de ritmo español que, seguramente, nunca imaginó que se convertiría en una de las composiciones de música clásica más reconocidas en todo el mundo. Todo estaba listo entonces para que Bronislava Nijinska se pusiera a crear la coreografía con la colaboración del propio Benois en los diseños, inspirados en Goya, aunque a Ravel no le gustaron nada.

Ida Rubinstein en 1928

Rubinstein bailó en aquel estreno de noviembre, acompañada por Anatole Vilzak. El ritmo repetitivo del Bolero fue un éxito instantáneo y reflejaba bien la inspiración que había encontrado el compositor en su herencia vasca.

De acuerdo con el planteamiento de esta versión original, la acción debía desarrollarse en una taberna del sur de España, donde una bailarina descalza danzaba sobre una de las mesas del salón. Esta imagen estaba inspirada en un grabado popular de Gustave Doré del libro Viaje por España de Charles Davillier de 1866 (es decir, la idea de la mesa ya era un elemento recurrente). En su libro La Nijinska, Lynn Garafola describe que la crítica quedó fascinada con la escenografía. Por ejemplo, André George opinaba que la sórdida escena de la taberna era uno de los trabajos más originales y suntuosos de Benois. Otro crítico, Louis Laloy, describió la escena como “una taberna de estilo español, pero fantástica». Laloy también relataba:

«Había una mesa enorme y una lámpara, y en los oscuros rincones, las siluetas de arrieros y contrabandistas aclamaban a la bailarina de corsé negro sobre la mesa, quien, en su envoltura de luz, sin contorsiones lascivas ni gestos provocativos, marcaba el movimiento de la danza que la transportaba. No parecía verlos; sin mantones ondeantes ni joyas llamativas, atendía únicamente al llamado de la música, que era el alma de la danza. Los grupos fascinados aplaudían, cobraban vida y giraban alrededor de la mesa, siempre dominados por esta figura alta cuya energía interior creaba la torsión rítmica que magnetizaba el espacio.»

Ilustración de Gustave Doré para «Un viaje por España» de Charles Davillier

Este estreno fue una de las funciones más aclamadas de Rubinstein. La dimensión y carga erótica del montaje, magnificada por la gran cantidad de hombres hipnotizados por la figura central marcando los ritmos con un deseo salvaje, quedó grabada en la memoria colectiva. Aparentemente, la idea de la mesa fue de Nijinska, quien vio una postal de una gitana bailando en una plataforma en un patio de Andalucía. Nijinska compartió esta idea con Benois, quien, después de su propia investigación, diseñó la ahora icónica mesa del Bolero.

Bronislava Nijinska, Bolero, 1932; diseño de Natalia Goncharova

Nijinska remontó su coreografía en 1932 con diseños de Natalia Goncharova (pues nunca le convencieron del todo los de Benois). Como en esa ocasión era para su propia compañía, se asignó el papel principal. Más adelante, lo repuso para el Gran Ballet del Marqués de Cuevas en 1954, con Marjorie Tallchief (descalza) y Vladimir Skouratov como protagonistas.

Sin duda, en nuestros tiempos el montaje más reconocido es el de Maurice Béjart de 1961. Sin embargo, el Bolero ha inspirado a innumerables coreógrafos desde antes de Béjart: Ruth Page (bajo el título Iberian monotone, 1930); Boris Romanov (1932); Mikhail Fokine (1935, para la compañía Rubinstein con toques expresionistas); Serge Lifar (1941); Encarnación y Pilar López (1943); Aurelio Milloss (1944, en la Ópera de Roma, con Ugo Dell’Ara como figura central masculina, tocado con sombrero cordobés). Después de Béjart destacan las versiones de Leonid Lavrovski (1964, en el Bolshoi de Moscú); Gigi Caciuleanu (como La sombra de las velas, 1972) y Roland Petit (1996, creado para Lucía Lacarra en Marsella). En épocas recientes también sobresalen las versiones de Thierry Malandain, Stanton Welch y la de Mats Ek en 2019 para el Ballet de la Ópera de París.

Sylvie Guillem en el Bolero de Béjart

Asimismo, existen versiones del Bolero como solo de danza, tal como hicieron Dore Hoyer (1945) y Anton Dolin (1940), entre otros. Algunos estudiosos consideran que estas versiones estrictamente en monólogo influyeron en la de Béjart, que puede entenderse como un solo acompañado por un bloque coral masculino altamente decorativo. (En una de esas coincidencias de la historia, un 22 de noviembre, pero de 2007, fallecía en Suiza el coreógrafo Maurice Béjart, quien en 1961 realizó su versión del Bolero, manteniendo la mesa central para el bailarín/a principal).

Hace unos años, Andris Liepa, con ayuda de Hillary Mitchell (una alumna de Nina Yushkevich, bailarina y coreógrafa de la compañía de Bronislava Nijinska), y con las notas de Nijinska que le facilitó su nieta Natalie Raets, remontó este Bolero con su coreografía, texto y escenografía originales en el Ballet del Kremlin en el marco de Les Saisons Russes. Aquí la versión en video con Ilze Liepa en el papel principal, quien, por cierto, nació un 22 de noviembre de 1963. https://youtu.be/UYE125CEnMQ?si=H31LA4x673nASVgw

Ilze Liepa en Bolero, reconstrucción de Hillary Mitchell y Andris Liepa, Ballet del Kremlin

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