Alexander V. Shiryaev: entre pasos de ballet y cintas de cine

Otro de esos personajes que me hubiera encantado conocer es Alexander Viktorovich Shiryaev (1867-1941): uno de los grandes bailarines de los últimos años de la era Petipa en el Ballet Imperial Mariinsky.

Desde la cuna, Shiryaev tenía sangre artística, pues era nieto del compositor italiano Cesare Pugni, considerado uno de los más prolíficos en la historia del ballet. A Pugni le debemos la partitura de obras del periodo romántico como La Esmeralda, La Vivandière, el Pas de Quatre y La Hija del Faraón, y entre 1850 y 1870 fue el compositor oficial de ballets en el Teatro Imperial de San Petersburgo. Además de sus muchos talentos musicales, Pugni tenía una enorme debilidad por el sexo femenino, llegando a tener varias mujeres y numerosos hijos. Uno de ellos, Víctor (también llamado Héctor), parece haber heredado esta debilidad paterna, lo que lo llevó a tener una relación amorosa con la bailarina del cuerpo de baile del Teatro Mariinsky, Ekaterina Ksenofontovna Shirayeva, de cuya unión nació Alexander Viktorovich el 10 de septiembre de 1867. Sin duda, su personalidad y logros artísticos fueron moldeados por haber nacido prácticamente en el mundo del ballet y no haber conocido otra forma de vida.

La bailarina Ekaterina Ksenofontovna Shirayeva, madre de Alexander Viktorovich
Alexander V. Shiryaev en sus años de estudiante

Su destino en la danza estaba predeterminado, y a los 9 años ingresó en la Escuela Imperial del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, donde tuvo como maestros a Nikolai Volkov, al mismísimo Marius Petipa y al príncipe de príncipes, Pavel Gerdt. Al terminar la escuela, fue contratado sin dudarlo en el cuerpo de baile del Ballet Imperial Mariinsky y, gracias a su evidente talento, fue ascendiendo para interpretar algunos de los más destacados roles masculinos principales.

Alexander Viktorovich, probablemente en vestuario para el papel de Lucien d’Hervilly en Paquita

Gracias a sus extraordinarias capacidades técnicas y dramáticas, se distinguió tanto en papeles nobles como de carácter. Marius Petipa, director del ballet de los Teatros Imperiales, lo apreciaba mucho como bailarín y creó o le heredó papeles en varias de sus obras, como Carabosse en La Bella Durmiente, Iván el tonto en El Caballito Jorobado, Cuasimodo en La Esmeralda, y el Bufón en El Cascanueces (se dice que él coreografió y realizó la primera interpretación de la danza de los Caramelos, usando el aro que posteriormente Balanchine rescataría para su versión).

Dibujos de Shiryaev de la Danza de los Caramelos de El Cascanueces, que después filmaría con su técnica de animación

Al mismo tiempo, fue designado ensayador de danzas para óperas y ballets, tutor de la sección avanzada de varones y asistente oficial de Petipa. En 1903 fue nombrado director interino del ballet en el Mariinsky, restaurando algunos ballets anteriores. Fue también maestro en la Escuela Imperial de Ballet de San Petersburgo y en la posterior Escuela Coreográfica Estatal de Leningrado. Se destacó especialmente por ser responsable de la formalización de la enseñanza de danzas de carácter, ya que consideraba que la manera en la que hasta entonces se habían introducido las danzas nacionales en las obras de Petipa no era la correcta.

Caricatura de Alexander Shiryaev parte de la colección elaborada por los hermanos Sergei y Nikolai Legat

En 1905, la nueva administración de los Teatros Imperiales lo relevó de sus funciones. Entonces se dedicó a hacer giras por varias ciudades europeas, organizando incluso una pequeña compañía con Anna Pavlova y Nikolai Legat.

Pero eso no es todo: Shiryaev fue el precursor de lo que hoy llamamos «stop motion» o animación. Inspirado por la manera de trabajar de Petipa, quien usaba muñecos de papel maché para armar sus coreografías, Shiryaev decidió que necesitaba un método similar para montar sus ballets. De hecho, desde 1904 le había propuesto a la administración del Mariinsky grabar a los bailarines y los ballets. Si el teatro le compraba una cámara de cine, él mismo podría ser el cinematógrafo. La respuesta que obtuvo fue negativa, pero esto no lo detuvo en su empeño.

Un ejemplar de la Biokam, similar a una de las que Alexander Viktorovich empleaba para sus filmaciones

En un viaje a Londres, invirtió en una cámara de cine de 17.5 mm y se dispuso a hacer sus propias películas. El proceso era admirable: hacía muñecos de papel maché articulados, de 20 a 25 centímetros de altura, que iba acomodando en las distintas posiciones de una secuencia de danza, todos sostenidos en un cable flexible que manipulaba según fuera necesario dentro de un pequeño teatrino que construyó para el efecto. Filmaba el movimiento de las distintas figuras y podía reproducir una danza con estas marionetas. Más adelante, aplicó esta técnica a otro tipo de filmaciones, ajenas a sus montajes de ballets, e incluso llegó a hacer breves películas capturando personas de carne y hueso.

Ejemplo de uno de los teatrinos que Shiryaev usaba para hacer sus películas

Las filmaciones de Alexander Viktorovich aparentemente se suspendieron en 1910. En 1911 se unió de nuevo a Pavlova para sus giras por Inglaterra, y se supone que desde 1913 y al menos hasta 1918 estuvo en Rusia sin actividad aparente. En mayo de 1920 regresó al Teatro Mariinsky, ya renombrado por el gobierno bolchevique como Teatro Académico Estatal de Ópera y Ballet de Leningrado, como responsable de ensayos y reposición de ballets. Con su colega Fiodor Lopukhov, montó en 1921 la primera producción soviética de El Cascanueces. Ese mismo año fue distinguido como Artista Meritorio de la República. Al año siguiente fue nombrado director de ensayos en el teatro, maestro de la clase de perfeccionamiento y profesor de Danzas de Carácter en la Escuela de Ballet. Algunos de sus alumnos se convirtieron en grandes figuras, entre ellos Mikhail Fokine, Pyotr Gusev, Nina Anisimova, Galina Ulanova y Yuri Grigorovich.

Shiryaev con un grupo de alumnos de danzas de carácter, ca.1930

Shiryaev también dejó dos publicaciones que son clave para la técnica y la historia del ballet: Bases de la Danza de Carácter (1938) y El Ballet de San Petersburgo. Reminiscencias de un artista del Teatro Mariinsky (1941), siendo esta última prácticamente su último gesto, ya que falleció el 25 de abril de 1941.

En la época de su fallecimiento, algunas personas aún recordaban sus filmaciones. Un mes después de su muerte, se realizó una función en su honor en la que se proyectaron algunas de ellas. Después de esto, las películas desaparecieron. El historiador de cine Viktor Bocharov, especialista en filmaciones de ópera y ballet, quien en 1988 realizaba investigaciones para un documental sobre el Ballet Imperial, dio con documentos del Teatro Mariinsky con aquella solicitud de Shiryaev de 1904 para filmar los ballets. Comenzó así un largo camino de indagaciones para buscar los registros sin mucho éxito hasta que, unos dos años después, una empleada del Museo del Teatro de San Petersburgo lo llamó diciéndole que tal vez tenía una pista para las películas que buscaba. El fotógrafo de ballet Daniil Savelyev, que conocía a la familia, había recibido de la última esposa del hijo de Shiryaev todo el archivo. Para su sorpresa, se trataba de varias películas y una cámara usada por el maestro. Tras tocar varias puertas para conseguir fondos para la restauración de las cintas y producir un documental, Bocharov presentó Un Estreno Tardío, documental que incluía diversos fragmentos de las maravillosas filmaciones. Uno de los ejemplos más impresionantes es un registro de la danza hindú de La Bayadera, que debió ser toda una proeza filmar, ¡porque son 7 marionetas!

El Ballet de San Petersburgo. Reminiscencias de un artista del Teatro Mariinsky (1941)

Alexander Viktorovich Shirayev no gozó del reconocimiento histórico que merecía, pero sin duda tenemos mucho que agradecerle por su empeño y dedicación a la danza.

Alexander Viktorovich Shiryaev hacia 1940

Aquí se puede ver el documental en tres partes:

https://youtu.be/GuvQYm8aqX0?si=j6QU2peZaFlqqXQy https://youtu.be/3mACu6_-84c?si=jCtpbLdbnwZJLoGg https://youtu.be/gLbxXr77tOw?si=dWIhQKCnORn1AYRp

Y en 2009 se publicó este libro con varios recuentos biográficos, el detalle de la recopilación de sus cintas y una traducción de El Ballet de San Petersburgo. Reminiscencias de un artista del Teatro Mariinsky

спасибо большое за такое большое Александр Викторович!

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