¿Quién es Olga Evreinoff?

Nació en Praga, en el seno de una familia rusa que emigró después de la Revolución de 1917. Desde muy niña, bailaba siempre con la música que escuchaba en la radio, por lo que, cuando tenía tres años y medio, sus padres decidieron que debería ir a una escuela de ballet. Poco a poco el ballet se fue convirtiendo en una obsesión para Olga y no consideraba hacer otra cosa. Es en Praga en donde empieza a bailar y participar en concursos y finalmente fue aceptada en la escuela del Teatro Nacional.

En algún punto, su madre quiso saber si era realmente buena para ser bailarina por lo que arregló que fuera a audicionar a la Academia Coreográfica de Moscú. El veredicto fue que tenía talento, pero que estaba mal preparada. Así es como Olga ingresó a la escuela y después de tres años se mudó de Moscú al entonces Leningrado, a la prestigiada Academia Vaganova, por lo que tuvo la suerte de vivir la experiencia en ambas escuelas rusas.

A lo largo de sus estudios tuvo maestras que la marcaron de por vida. Una de sus primeras en Moscú fue Olga Iordan, una bailarina excepcional de su generación y de las primeras alumnas de Agrippina Vaganova. Para Olga, Iordan era el ideal de bailarina al cual aspiraba.  Ya en Leningrado, Olga fue escogida para la clase de Natalia Dudinskaya, algo así como la reina del Ballet Kirov en esos años. La experiencia en la academia Vaganova fue maravillosa.

Fue compañera de Mikhail Baryshnikov en la Academia Vaganova. Cuando tenían 16 años (1964), Olga le pasó las obras prohibidas de Joseph Brodsky y ese fue el primer gran acercamiento que tuvo con la poesía, y que lo marcaría para siempre. Baryshnikov conoció a Brodsky en 1974 en Nueva York y en 2018 hizo un espectáculo llamado Brodsky/Baryshnikov, pero esa es otra historia…

Al terminar los estudios, Olga regresó a Praga y empezó a bailar, no en la Ópera Nacional porque era muy alta, sino en una segunda compañía. Le encantaba bailar, pero las cosas no estaban fáciles y menos de dos años después, en 1968, empezó la ocupación rusa y la familia se fue a París y luego a Canadá, que es en donde empezó a enseñar.

En Canadá, fue a tomar clases con la compañía y Celia Franca (fundadora del Ballet Nacional de Canadá) le dijo que era buena, pero que no podía emplearla. Betty Oliphant era Directora de la Escuela y, al ver que Olga era muy inteligente, le propuso ser maestra. Olga asegura que viendo hacia esa época, debe haber sido desastrosa porque no tenía ningún entrenamiento formal como maestra, además de que era su primer contacto formal con el estilo occidental.

Durante sus primeros años en Toronto acabó trabajando con un maravilloso maestro al que le debe casi todo, Daniel Seillier. Seillier era un maestro francés que había bailado en la Compañía del Marqués de Cuevas. Él, con su maravillosa visión, le ayudó durante un año a profundizar en el método y terminología franceses, insistiéndole en que siempre buscara lo que era importante y entendiera la esencia del movimiento y los pasos y variaciones. Más adelante, Celia Franca le propuso dar clases en el Ballet Nacional de Canadá además de la escuela y durante un tiempo hizo ambas cosas.

Daniel Seiller le dijo que debería seguir bailando, y así es como aceptó un contrato en Noruega, para bailar y dar clases a un grupo de bailarines que venían de escuelas muy diversas, lo cual puso a prueba todos sus conocimientos y preparación previa junto a Seillier.

Años después fue invitada a Nueva York como maestra invitada con la ABT Junior Company. Un día Mikhail Baryshnikov tomó la clase y le pidió que al día siguiente fuera a dar la clase de la compañía principal.  Todos, incluyendo a Erik Bruhn, John Taras y Kenneth MacMillan fueron a ver y después de esa clase, le ofrecieron en el acto, el puesto de maestra titular del ABT. No pudo aceptar porque entonces tenía tres hijos, pero se convirtió en maestra invitada permanente durante 8 años.

Misha le pedía que ensayara a un bailarin en particular que tuviera problemas con su interpretación, así que Olga trataba de entender el estilo y descubrió que amaba ese proceso. Después pusieron un acto de Raymonda y, gran oportunidad, ensayó Las Sílfides, que Misha consideraba sagrado entre los ballets.

Tiempo después estando con el ABT, llegó Makarova como bailarina invitada. Hizo la clase y vio a Olga tomar ensayo y después la llamó para saber si podría poner Lago de los Cisnes porque lo estaba montando para el London Festival Ballet, mismo que diez años después montaron en Brasil con observaciones de Olga. Después del Lago de los Cisnes, Natasha quiso montar el Reino de las Sombras de Bayadera también para el London Festival Ballet, que después en 1980 hizo completo y del cual Olga aprendió enormemente.

La misma Natasha decía que Olga tenía completamente dominado y aprehendido el estilo “Makarova”. Olga sabe exactamente lo que Natasha quiere y puede ver la producción a través de sus ojos.  Evreinoff trabajó con Rudolf Nureyev en La Scala de Milán y también con Misha Baryshnikov y ambos le enseñaron muchísimo, pero es con Makarova con quien tuvo, y sigue teniendo, su más larga colaboración.

Evreinoff estuvo en La Scala de Milán como maestra de ballet, durante un breve pero intenso periodo, con la dirección de Robert de Warren. Nureyev estaba en la Ópera de París, pero al tiempo era una especie de asesor artístico para La Scala, en donde hicieron varias de sus producciones.  Rudi siempre iba a su clase y mandaba a todos los chicos que le importaban a que tomaran clase con ella. Su visión era totalmente diferente a la de Natasha, Olga tuvo un gran aprendizaje. El temperamento de Nureyev era difícil, pero a la vez era muy apasionado y cálido. Así, Olga tuvo la oportunidad de colaborar con él en los montajes de sus versiones de Don Quijote, Lago de los Cisnes y Cascanueces.

La vida de Olga ha transcurrido fundamentalmente enseñando y ensayando, así como montando por el mundo los ballets de Natalia Makarova.

Con el Royal Ballet empezó a trabajar cuando el montaje de La Bayadera y desde entonces su papel se ha desarrollado mucho. Monica Mason se hacía cargo de los artistas invitados cuando Anthony Dowell era el director, y le propuso ser maestra regular de la compañía. Con los años esta labor se fue incrementado hasta llegar a tener actualmente a Olga como maestra durante dos o tres periodos por temporada.

Y nosotros podemos admirar su maravilloso estilo de enseñar gracias a las transmisiones del Royal Ballet, en donde la podemos ver impartiendo la clase de la compañía o tomando ensayo de diversas piezas del repertorio.

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