Fokine, última llamada de telón

El 22 de agosto de 1942, en la ciudad de Nueva York, falleció el legendario coreógrafo, reformador de la danza, Mikhail Mikhailovich Fokine. Bailarín del Teatro Imperial Mariinsky; pionero con los Ballets Rusos de Diaghilev; maestro de grandes figuras; motor de trascendentes proyectos; recorrió Europa, Estados Unidos y Argentina llevando su revolucionario repertorio; inspiración de muchos.

Sus últimos años de vida los pasó en Nueva York. En 1939, Lucia Chase consciente del prestigio y talento de Mikhail Mikhailovich lo invita para ser uno de los miembros fundadores de Ballet Theatre (hoy American Ballet Theatre) y en donde presentaría su repertorio junto con obras nuevas creadas para BT.

Su último ballet -es decir, lo último en lo que estaba trabajando antes de morir- fue Helena de Troya, que estaba planeado para estrenarse en agosto de 1942 en el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México. Su hijo Vitale, en las páginas finales de las memorias de su padre narra sus últimos días:

“En el verano de 1942, mis padres estaban programados para viajar a la ciudad de México, en donde padre debería montar otro nuevo ballet “La Belle Héléne (o Helena de Troya), para Ballet Theatre, con música de Offenbach arreglada por Antal Dorati. (…)

“Armados con todo el material necesario, mis padres partieron a la ciudad de México. Como en ocasiones previas, padre empezó a ensayar inmediatamente llegando. Todo progresaba con la habitual facilidad. Pero justo cuando el ballet estaba casi listo, y probablemente a causa de la altitud, padre desarrolló una trombosis en la pierna izquierda (…). Se vio obligado a llevar los ensayos en una silla y, como no había elevador en la sala de ensayo, tenía que ser cargado por algunos bailarines que se ofrecían.

“Al terminar el trabajo previo al estreno “mis padres tomaron el tren para regresar a Nueva York. Cuando me reuní con padre tras su regreso, parecía haber envejecido 10 años en las 6 semanas que tenía sin verlo.

A la mañana siguiente mi madre me llamó frenética diciendo que se encontraba muy enfermo. (…) El doctor diagnosticó pleuresía y sugirió su hospitalización inmediata.

(…) La pleuresía se volvió una doble neumonía. Era obvio que estaba perdiendo fuerza. Aun así, su sentido del humor nunca lo abandonó. En un momento me llamó a su lado y me dijo “Talia (diminutivo de Vitale) el cuadro en esa pared no está derecho, y me molesta. Arréglalo por favor”

“Durante la noche del 21 de agosto entró en una crisis parcial, y al día siguiente se veía algo recuperado y relajado. Esa noche, sin embargo, tuvo otro ataque y, a pesar de los esfuerzos de varios doctores, falleció pocos minutos después de la medianoche.

El telón había bajado por última vez para Mikhail Fokine.

“Era tiempo de guerra, la muerte era algo común, pero la muerte de padre creó revuelo de todos modos.

“(…) Muy a menudo, cuando nos sentábamos en un teatro para ver alguna de sur primeras obras, decía a veces: “después de mi muerte el público que vea mis ballets dirá ¡pero qué tonterías montó Fokine!”

Yo creo que Monsieur Fokine se equivocó en esta apreciación, su obra ha perdurado y sigue emocionando al público.

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